LA RUTA DEL ORGULLO

El gran error de seguir la ruta del orgullo para llegar a la felicidad.

“No sé si os habrán contado, en vuestra infancia, la fábula de aquel campesino, al que regalaron un faisán dorado. Transcurrido el primer momento de alegría y de sorpresa por ese obsequio, el nuevo dueño buscó dónde podría encerrarlo. Al cabo de bastantes horas, tras muchas dudas y diferentes planes, optó por meterlo en el gallinero. Las gallinas, admiradas por la belleza del recién venido, giraban a su alrededor, con el asombro de quien descubre un semidiós. En medio de tanto alboroto, sonó la hora de la pitanza y, al echar el dueño los primeros puñados de salvado, el faisán —famélico por la espera— se lanzó con avidez a sacar el vientre de mal año. Ante un espectáculo tan vulgar —aquel prodigio de hermosura comía con las mismas ansias del animal más corriente— las desencantadas compañeras de corral la emprendieron a picotazos contra el ídolo caído, hasta arrancarle todas las plumas. Así de triste es el desmoronamiento del ególatra; tanto más desastroso cuanto más se ha empinado sobre sus propias fuerzas, presuntuosamente confiado en su personal capacidad.”

Que tremendo creerte o aparentar o posturear o actuar por encima de quién eres. Y al final, como dice la fábula, haces un auténtico ridículo.

Más vale que te digan que vayas al primer puesto que no que te tengan que sacar del mismo. Otro ridículo. Y te sentirás humillado. Si claro, pero porque te habías colocado donde no debías.

El orgullo cuando se convierte en narcisismo se ridiculiza cada vez más. Se es capaz de mentir o de lo que sea, por no quedar mal.

El orgulloso siempre se siente herido por todo, víctima de cualquier ofensa inventada, se cree el centro del universo, no pide perdón, es un resentido y rencoroso porque no sabe dar el brazo a torcer. Todos tenemos un poco de…porque la soberbia muere 24h después que nosotros.

Pero como salimos de este espiral? Pensando en los demás. Saliendo de nuestro ego y viendo el mundo con las gafas de “los demás existen” . El centro no soy yo.

Una reflexión para darle una vuelta…..y ver que tengo que mejorar. Quizá el tiempo pre navideño es un buen tiempo para intentar cambiar.