CONFUSIONES INFELICES.

Cuantas veces podemos sentirnos confundidos y por ello infelices, desgraciados. Si no somos nosotros, conocemos a alguien que le pasa, a nuestro lado. Hoy en día en una sociedad tan compleja que va de “moderna y libre” vivimos en una confusión afectiva tremenda por los grandes vacíos familiares. Vivimos en una atmósfera que te hace inconsciente, te lleva a un punto en el que no sabes reconocer el bien del mal.

Niñas que crecen sin referentes masculinos, niñas a las que les hacen daño y tienen miedo a una relación, chicos muy apegados a sus madres porque sus padres no están, adolescentes con relaciones precoces y sufrimientos, importancia del sexo fuera de contexto, confusiones en los gustos, interrelaciones cambiadas. Vaya lío!

Los niños para nacer equilibrados necesitan ver un amor auténtico en sus padres y así aprenden a amar sanamente.

Como quiero ser querido/a? Por mi? Por mi cuerpo? Con una relación que me haga mejor o una relación tóxica que me destruya sin quererlo ver? Tengo un proyecto de familia?

Cuanta gente se destruye delante de nuestras narices y no somos capaces de involucrarnos para ayudarles! Acompañar, compadecer, amar de verdad.

A veces hay que decir al otro, POR AMOR, lo que no quiere oír, y el que escucha se tapa los oídos porque no quiere reconocer su confusión, su desgracia disfrazada de “felicidad”. Perdonadme con todo cariño, pero sufro mucho viendo a gente que simplemente no tiene a nadie que le dé un buen consejo, un amigo de verdad, de los que te quieren.

Y otros que van de buenos amigos y lo que hacen es meterte en un hoyo todavía más profundo sin darte cuenta. “Ayyyy de vosotros si escandalizáreis a uno de estos pequeños”… qué dolor tan grande. Un ciego guía de otro ciego.

Esto es lo que más me duele!!!!

Sólo importa una cosa LA VERDAD sobre la persona , pero hay tanta mentira mezclada que la mayoría de gente, nosotros muchas veces, la confundimos o nos hacen creer que somos radicales o intolerantes. Ay no! A las personas afecto y comprensión, pero esto no significa cambiar la verdad por lo que está “más aceptado socialmente” y no quedar de retrógrado o de antiguo o de “que no eres tú”.

Seguir todos los instintos no es lo mejor. Podemos tener instintos incorrectos y la madurez está en el autocontrol de dirigir nuestras emociones o sentimientos, pasados por la razón, a nuestro bien y al de los demás. Esa es una elección libre. Seguir nuestros instintos disfrazados de “libertad” es la mayor esclavitud.

Hemos de preguntarnos: ¿Me hará esto bueno o me lanzará hacia el camino de la mundanidad que es la inconsciencia?

Escucha a quien te quiere aunque no oigas lo que te gusta.