A POR UN AÑO MÁS “FELIZ”.

Os propongo un plan 2020!!! Conseguir tener actitud de niño, no pueril e inmaduro,(de esto sobran), sino sencillo y confiado. Una actitud de vida no complicada ni perversa.

El niño vive con plenitud el presente y nada más; la enfermedad del adulto es vivir con excesiva inquietud por el «mañana», dejando vacío el «hoy», que es lo que debe vivir con toda intensidad.

Los niños no son demasiado sensibles al ridículo, que tantas empresas paraliza, ni tienen esos temores y falsos respetos humanos que engendra la soberbia y la preocupación por el «qué dirán».

Su amor es siempre joven porque olvida con facilidad las experiencias negativas: no las almacena en su alma, como hace quien tiene alma de adulto.

Otra característica de los niños es la sencillez: el trato amable, cordial y sin afectación con los demás. Es un valor muy apreciado en las relaciones humanas, pero a veces difícil de encontrar. El sencillo no tiene esas complicaciones que nacen del egoísmo de pensar sólo en nosotros; y está alegre, sabiendo que nada puede destruir su esperanza.

Es dócil porque está dispuesto y preparado para ser enseñado. Quiere aprender y sabe que lo van a corregir. Lo acepta porque confía en sus padres.

Te animas al reto POR UNA ACTITUD DE NIÑO 2020?

No lo confundamos: el camino de la pequeñez no lleva a la pusilanimidad, es decir, a la cerrazón en sí mismo, al miedo de no moverse. El camino de la niñez es confiar y no tener mente complicada.

Empezamos desde hoy!!! Todos! El mundo pegará un cambiazo!